A Clementa no le gustaban nada los
vestidos elegantes y los peinados complicados. Prefería trepar a
los árboles y correr descalza. Y lo que más le divertía era estar
en la cocina, junto a las cenizas. Por eso sus hermanas la llamaban
cenicienta.
JUNGMAN, ANN
OLIVARES, JAVIER
SM
Boadilla del Monte
1993
1ª ed.
El barco de vapor. Blanca
64 p. ; 12x19 cm ; rústica
Castellano
06, 07
Cuento
84-348-4095-2
AVENTURAS, CENICIENTA, CULTURA POPULAR,
RESPETO A LA DIVERSIDAD
4,80