Uno era el más fuerte y temido de la escuela. Podía cargar el escritorio de la maestra con todo y maestra, y era capaz de matar alacranes con la mano y de comerse una lata picante sin sudar. El otro era tan débil y flacucho que chupaba los dulces porque no tenía fuerza para morderlos. Uno se llamaba Melquiades y el otro Aníbal. Esta es la historia de una pareja sin par.
HINOJOSA, FRANCISCO