Todo el mundo tiene derecho a mandar a Víctor. Su madre le encarga comprar el pan y avisar a la dueña del quiosco de que su blusa esta terminada. Al hacer el recado la dueña del quiosco le regala un globo. Víctor lo infla tanto que cabe dentro de el. inicia así un viaje fantástico. Siente hambre pero al estar encerrado en el globo no puede comer. Se asusta cuando una cigüeña rompe el globo para que su hijo se coma a Víctor. Cae en un parque y vuelve a su casa donde le espera un plato de comida que le ha preparado su madre.
VÁZQUEZ-VIGO, CARMEN