La leyenda dice que cuando san Jorge volvía de matar al dragón y librar a la doncella, se detuvo a descansar a la orilla de un río. Al despertar la lanza se había convertido en un rosal. Dos países muy pequeños vivían en paz pero el consejero de la reina Elisenda fue al país del rey Federico para convencerle de que declarase la guerra a la reina. La excusa era el rosal junto al río. El consejero contaba al rey que pertenecía a su país y no a la reina. Pero cuando iba a comenzar la lucha ambos países se dan cuenta de que lo que querían era vivir en paz, por lo que los reyes deciden casarse y unir ambos reinos.
SENNELL, JOLES