Ana encuentra una goma de borrar en el suelo de su clase. Es normal y corriente. Pero esta goma tan normal tiene vida propia y se hace muy amiga de la pequeña. Al día siguiente, Quique, el dueño de la goma regresa al colegio y Ana tiene que devolvérsela. La niña le pide dinero a su padre para comprarse una goma similar y este se lo da. En la tienda solo queda una goma en el rincón más oculto de un cajón. Pero es como la que Ana quería.
MATEOS, PILAR