En la vieja Rusia vivía un fabricante de muñecas. Un día tallo una muñeca tan hermosa que no quiso venderla. La llamo Matrioska. Un día la muñeca le dijo que quería tener una hija. El fabricante tallo otra muñeca más pequeña y la metió dentro de la barriga de Matrioska. Pero la hija quiso también tener otra hija y el fabricante repitió la misma operación. Cuando esta tuvo el mismo deseo de las otras dos, el fabricante hizo un bebé tan pequeño como un dedal pero le pinto bigote para que no pudiera tener ningún bebé.
INKIOW, DIMITER