Los padres de Lina se han comprado un papagayo e intentarán, en vano, enseñarle a hablar. Sólo Lina sabe por qué el papagayo no emite ningún sonido, pero los mayores no la escuchan. Se trata de una divertida y tierna historia en la que, una vez más, se pone de manifiesto la ceguera y la falta de sensibilidad de mchos adultos que jamás escuchan a los niños, ni les piden la opinión.
SCHAMI, RAFIK