Durante el vuelo de México a París, el avión es invadido por una nube de loros, que atemorizaron a los pasajeros, al llegar a París, los loros fijan su residencia en la torre Eiffel, la cual quedó cubierta de plumas verdes. Los loros aprendieron "la marsellesa" y otras canciones. Eran una atracción turística. Hasta que unos niños llegados de México, hablaron con los loros, tocaron una flauta de carrizo, hicieron sonar un tambor... Los loros empezaron a llorar de nostalgia y se fueron tras los muchachos.
CARBALLIDO, EMILIO