A Alberto le gustaba inventar historias. Y las inventaba porque era divertido imaginar cosas mientras esperaba la llamada del teléfono, la llamada de mamá que estaba de corresponsal en Irak. Mamá estaba siempre en Tantoeligro... ¡sí al menos papá estuviera en casa para darle animo! Gracias que el encuentro con el viejo le hizo descubrir muchas cosas y además el viejo también inventaba historias.
BAQUEDANO, LUCÍA