La princesa Filomena vivía en una torre de marfil y plata. Al atardecer se asomaba a la ventana y cantaba una dulce canción. Un día, un jinete escuchó la voz de la princesa. Era un príncipe que le propuso vivir con ella, pero la princesa no aceptó. Otro día llegó un príncipe con un zapato de cristal ante sus manos y quedó prendado de Filomena, pero ella le volvió la espalda. Otros príncipes y guerreros pasaron bajo su ventana, pero a ninguno hizo caso. Un día llego un pirata, que fascinó a la princesa con las historias de los siete mares y se la llevó a una larga travesía.
GÓMEZ CERDÁ, ALFREDO