Doña loba se encontró a un corderito en su madriguera. Lo bañó, corto leña con un hacha enorme, se puso un delantal, leyó una receta para corderitos y puso una enorme olla al fuego, con zanahorias, guisantitos, cebollas, patatas, tomillo y romero... fue un guisado riquísimo y muy distinto de lo que te imaginas. Un original cuento lleno de guiños y suspense, para demostrar que las apariencias engañan.
SHEN, RODDIE