El gigante no dejaba que los niños y las
niñas jugaran en el jardín, por eso allí se había instalado el
invierno para siempre y los árboles se olvidaron de florecer. Pero
un día, el amor de un niño conmovió el duro corazón del gigante y
entonces comprendió cómo el egoísmo había alejado a la primavera
para siempre y a la belleza de su vida.
WILDE, OSCAR
ZWERGER, LISBETH
Gaviota
Madrid
1995
1ª ed.
Gaviota Júnior
48 p. ; 23x22 cm ; cartoné cosido
Castellano
08, 09
Cuento