Roland y su familia se ven sorprendidos en pleno viaje de vacaciones, por el estallido de una bomba atómica, la destrucción, las secuelas de enfermedad y muerte y la adaptación de los pocos supervivientes a unas nuevas formas de vida, son narrados en este libro con una crudeza que nos estremece, no hay perdón para los adultos, solo en los últimos niños podrá encontrarse la solidaridad y una nueva esperanza.
PAUSEWANG, GUDRUN