Marcelo admiraba a los cazadores. El
también saldría a cazar cuando fuera mayor. Un día Marcelo atrapa
una perdiz muy joven, la alimenta y acaba por enjaularla porque no
quiere que se le escape. Logra por fin salir con los cazadores y su
perdiz hace de reclamo, pero desde la primera abatida que produce
deja definitivamente de cantar.
ALCÁNTARA, RICARDO
VALLVE, JOAN ANDREU
La Galera
Barcelona
1986
1ª ed.
La gaviota
48 p. ; 21x15 cm ; rústica
Castellano
08, 09, 10
Cuento
84-246-3823-9
ANIMALES, AVES, CAZA, CAZADORES, LIBERTAD,
RELACIÓN HOMBRE-NATURALEZA
4,21