A veces, los mayores no hay quien los
entienda. Fíjate: el otro día, mí abuela llegó a casa, dijo que
venía muerta y se sentó en una silla. ¡Ya...! ¡Deben de pensar que
somos tontos! ¿Cómo iba a estar muerta, si hablaba y todo? El otro
día me llamo María, pero... ¡A mí que me importa!
BLANCO, CONCHA
LÓPEZ DOMÍNGUEZ, XAN
Bruño
Madrid
2004
1ª ed., 1ª imp.
Delfines Altamar
152 p. ; 19x12 cm ; rústica
Castellano
09, 10
Novela