El pirata Brutus se despertó de la siesta con ganas de jugar con su tesoro. Saltó de la hamaca y se fue derechito a buscar su tesoro, recorrió la isla, pero no lo encontró. Consiguió otros tesoros, pero no el suyo, por eso se puso a chillar, a llorar y al instante... Expresivas y graciosas ilustraciones de vivos colores nos acompañan en la lectura de este pequeño álbum.
KESELMAN, GABRIELA