Érase una vez un hombre que poseía magníficas casas, tanto en la ciudad como en el campo, vajillas de plata y oro, muebles tapizados de brocado y carruajes relucientes de oro. Pero tenía la desgracia de que le crecía una barba azul, que le daba, un aspecto tan horroroso y feo, que todas las mujeres y muchachas lo rehuían.
PERRAULT, CHARLES