Los niños del barrio no tienen donde jugar: en el cerro sólo hay casas, más casas, escalinatas y basura. Sólo abajo, cerca de la autopista, hay un terreno vacío donde los niños quieren construir un parque. Van a pedir ayuda al Concejo Municipal, pero las cosas son más difíciles de lo que parecen y, finalmente, los vecinos del barrio deben encontrar sus propias soluciones.
KURUSA