En el paso de degolladores, un estrecho callejón donde apenas penetra el sol, vive Xenso Piñeiro con su mujer, su hija y su hijo Martín. Un día, Martín vio morir al señor Leocadio, y de la impresión enfermó. El mar, el sol y sobre todo pasar un día entero con su padre obraron el milagro. Martín volvió a ser el que era; y gozoso se lo cuenta ahora, ya anciano, a Manuel, el que fue su amigo desde el colegio y con el que ha compartido desde entonces tantas experiencias: su primer sueldo, su amor por Rocío, aquella niña pelirroja que le sonreía...
FARIAS, JUAN