Un día, el tío Braulio se encontró una extraña piedra. La gallina de su corral la incubó y, a la vez que los pollitos, nació un animal feísimo parecido a un lagarto. Pedrito, el hijo del tío Braulio, gracias a su libro de ciencias descubrió que el raro lagarto era un diplodoco. Y aunque pretendían mantenerlo en secreto, rápidamente fue pasando de boca en boca hasta ser noticia en la televisión. A partir de ese momento crecieron las ansias de poseer al diplodoco Carioco, desde el patrimonio nacional a los fabricantes de cinturones... Y surgieron un sinfín de regocijantes peripecias.
MUÑOZ MARTÍN, JUAN