El bonachón rey Simplón 13 solo cobraba impuestos a sus súbditos cuando la cosecha había sido buena. Claro esta que apenas tenía dinero y el poco con que contaba se lo gastaba en trajes para su caprichosa novia, la princesa Altacuna, y para contratar más ministros para el primer ministro Hortensio de la perilla y marques de no se que... La llegada al país de un dragón hizo cundir el pánico; con sus enormes patadas aplastaba casas, quemaba bosques y huertas... El rey simplón 13, en solitario, tuvo que ir a enfrentarse con el. ¡pobre dragón! Todo su problema era que necesitaba gafas: era miope.
LLAMERO, BRAULIO