Amadeo no comprende por que se llama
Amadeo, que no le gusta nada, y su hermana Constanza. Pero es que
su padre les ha puesto esos nombres en memoria de Mozart. Constanza
es algo retrasada; Amadeo cree que la quieren más a ella y se
refugia en los sueños. Pero un día el padre le sienta en sus
rodillas y hablan... Desde entonces, protege a la niña y se
desespera cuando Constanza se pierde en la feria. Sus padres salen
en su búsqueda, Amadeo también se pierde y... ¡que sofoco hasta que
vuelven a casa!
MATAIX, LUCILA
ZABALA, JAVIER
Bruño
Madrid
1991
2ª ed.
Altamar. Cuentos
144 p.
Castellano
07, 08, 09
Cuento
Para que el lector siga recreándose con el
libro, se sugieren unas actividades lúdicas sobre: Mozart y papa;
mi hermana Constanza; tía Margarita y el calcetín del revés, y
cumpleaños con el abuelo.
84-216-1574-2
CELOS, DISMINUIDOS, DISMINUIDOS PSÍQUICOS,
FAMILIA, PROBLEMAS PSICOLÓGICOS, RELACIÓN PADRES-HIJOS, RESPETO A
LA DIVERSIDAD, TOLERANCIA