Por estas páginas desfilan niños y jóvenes hambrientos y ateridos de frío, que sólo poseen su inocencia y su miseria para hacer frente a la avaricia, al egoísmo, a la crueldad, demostrando que no siempre unas monedas salvan al codicioso, que la verdadera riqueza no está en las arcas de los poderosos y que la generosidad es mayor tesoro que todas las piedras preciosas y el oro juntos.
DICKENS, CHARLES