Hubo un tiempo en que los hombres y las mujeres no éramos los únicos habitantes del planeta. Los bosques, los lagos, las colinas, las grandes llanuras, los ríos estaban habitados por gigantes, gigantas, ogros, ogresas, enanos, hadas, elfos y genios. Estas criaturas extraordinarias representaban el espíritu de la naturaleza, tenían poderes sobrenaturales, y eran más listas que los mismos hombres.
GINESTA, MONTSERRAT