Lena decidio ir en busca del hada consolación interrogación cuando se dio cuenta que sus padre no accedían a sus caprichos. El hada le entrega dos terrones de azúcar. Cada vez que sus padres no le obedezcan, disminuirán a la mitad de su tamaño real, una vez disueltos en cualquier liquido. Pero a Lena los problemas se le acumulan por la falta de sus padres y decide dar marcha atrás: debe ella tomarse los terrones de azúcar y prometer no llevar nunca la contraria. Así recuperan sus padres la estatura normal, pero Lena resulta ahora demasiado dócil. El padre encuentra el equilibrio: Lena da una voltereta (el azúcar se consume con el movimiento) y así pueden contrariarse cuando sea necesario.
ENDE, MICHAEL