Seve y sus amigos sufren un accidente con una mula y descubren con horror que no les late el corazón y que están muertos. Pero sienten hambre y deducen que no están muertos del todo, sino que son simplemente fantasmas. Y la única manera de liberar su alma para poder ir al cielo es hacer una buena acción, como encontrar la mula del lechero que se les ha escapado después del accidente. Mientras tanto, sus padres los están buscando porque creen que se han perdido.
BAQUEDANO, LUCÍA