Vibra la selva, y Mowgli, el niño lobo, se identifica con ella. Mientras Mowgli no se pregunta el porque de su existencia, vive feliz. Cuando necesita saber quien es y a que mundo pertenece, conoce la duda y la tristeza; pero también conoce la posibilidad de elegir. Con la elección viene la renuncia y el desgarramiento. Mowgli es un hombre y como tal tiene que vivir. Ese es el duró pero inevitable final. Sin embargo, cuando el joven Mowgli inicia su nuevo camino, lleva en su mente y en su corazón el eco de los sinceros deseos de sus amigos: "que la gracia de la selva, del bosque, del agua y de la brisa te acompañen".
KIPLING, RUDYARD